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lunes, 21 de noviembre de 2011

Hoy ha sido día de extrañar





Calles de barrio solitarias, abandonadas.
Los vecinos tras los muros



Hoy ha sido día de extrañar.
Como empezó el calor vine a extrañar, desde esta mañana, aquellos días de la infancia en que el calor no hacía mella ni en mi cuerpo ni en mi humor.
A causa de este calor me dio en extrañar aquellos finales de otoños e inicios de los inviernos cuando veíamos una fina (no tan fina algunas veces )  capa de escarcha cubriendo el césped  que había en algunas veredas y en los jardines de las casas mientras íbamos esas mañanas a la escuela.
La escarcha ya no existe, al menos en las ciudades, ¨calentamiento global, smog tibio ¨vaya uno a saber
Y extrañando va que llego a la escuela. 
Cuando era niña, esa escuela quedaba a pocas cuadras de casa, no como ahora que un niño que vive en Nosedonde en el sur viaja cuarenta y cinco minutos para ir a recibir su educación en  Vayaunoasaberdonde en el oeste y viceversa o parecido.
También íbamos a la escuela solos, o con algún amigo; de la mano el hermanito mas chico si lo teníamos, no íbamos en autos o transportes escolares.
Y extraña que te extraña me puse a recordar cuando las personas, siendo desconocidas, se hablaban, se saludaban, se sonreían en los lugares públicos, cuando no creíamos que el semejante que circulaba por la calle en sentido contrario, podría ser un asaltante.
Vengo a extrañar entonces y mucho la relación directa con mi prójimo. En este sentido, extraño, por ejemplo, no levantar en la ruta a alguien que “me hace dedo” y extraño, en consecuencia, las conversaciones que se entablaban con esa persona mientras viajábamos.
Extraño también, las calles de los barrios con los vecinos sentados a la entrada de sus casas y los chicos jugando a la pelota, la escondida o lo que fuere. Extraño las personas cuando vivíamos hacia afuera y no encerradas tras los muros esperando al “delivery”
Extraño más que nada a las personas, eso es lo que extraño, si señor, a las personas cuando parecíamos mas humanas de lo que ahora parecemos.

martes, 15 de noviembre de 2011

Carta a la que fui hace diez años

Respondiendo a la propuesta de Syd le escribo una carta a mi yo de hace diez años





Querida Nora

No quiero dejar pasar esta oportunidad para decirte que tu vida no vale nada.
Si seguís así desembocarás irremediablemente en el suicidio o en la muerte por asesinato a manos de tus seres queridos a quien estás volviendo locos.
Yo sé que caerse en un pozo y salir de él mil veces agota a cualquiera, que ya no tenés fuerzas para levantarte y que crees (erróneamente) que sos un caso perdido.
No sé si servirá de algo, no sé si podrás creerme pero de todas maneras voy a decirtelo: es necesario que tengas confianza porque esta vez te será más fácil salir de ese mar de angustias y amarguras. Esta vez no tendrás que salir de allí con tu solo esfuerzo. Habrá alguien que con su amor y su ternura te dejará entrever un nuevo horizonte.
Volverás a sentir que la vida vale la pena,. que el sol que sale cada día ilumina tu alma y la lluvia te acaricia al tocarte.Volverás a ser amada y por eso amarás a los tuyos. Volverás a ser deseada y por eso desearás estar presente donde estén todos.
 Dentro de diez años no serás otra ni serás diferente, serás vos misma, la que ahora está oculta tras un velo tenebroso de tristeza y desesperanza
Sé que es difícil creer lo que te digo. Te pido que tengas paciencia, que esperes unos pocos años más porque dentro de diez años tu existencia será grata y placentera para vos y para los que te rodean porque estarás bien para ellos.
No puedo prometerte que no habrá momentos de tristeza, de dudas y de atisbos (apenas insinuaciones)de caídas en "el pozo" pero sí puedo decirte que rodearás la boca de ese pozo manteniéndote con fuerza fuera de él
Hasta entonces Nora, nos volveremos a ver

lunes, 14 de noviembre de 2011

-¿Que importa si no escribís desde hace tiempo? hacé de cuenta que empezás de nuevo
-Pero...seguro que perdí los amigos que tenía.
-Puede ser, andá a buscarlos entonces
-No sé.. es dificil, uno se encariña con la gente y haberlos perdido por abandonarlos me parece que merece un castigo
-Mirá: te voy a decir algo ¡ me tenés harta con eso de castigarte! ¡¿que creés que hiciste tan malo en la vida que no merecés gratificaciones?!
-No es eso...es que...
-Es que nada, no le des más vuelta al asunto ¿querés seguir con tu blog? seguí, ¿querés recuperar a tus amigos? andá a buscarlos

Esta ha sido una conversación conmigo misma, quizás debería decir :una discusión conmigo misma
Es que desde que empecé a hacer terapia, con mucha frecuencia se dan estas conversaciones subidas de tono entre yo y yo.
Como sea, ahora después de tanto tiempo me gustaría llevar mi blog otra vez, no sé porque dejé de escribir como tampoco sé prque dejé de hacer otras cosas que me hacían bien.
Estoy tratando de volver a Noches Mías, aun a riesgo de tener que empezar mi vida bloguera toda de nuevo
Así que acá estoy porque he venido como dice algún poema gauchesco que hoy no recuerdo cual es



sábado, 12 de marzo de 2011

Tengo un gato

Tengo un gato, muy bonito, es chiquito y duerme en mi escritorio cuando estoy aquí y pone su cabeza en la mano con la que manejo el ratón

Esta mañana lo encontré durmiendo en la frutera

Me gustan los gatos. Este me hace renegar cuando roba en la cocina pero todo lo demás es puro goce de su presencia.

Verlo jugar, correr, saltar y caerse o chocarse con un mueble de puro torpe que es ,por ser cachorro, me divierte.
Mirarle la estampa  siempre elegante me complace estéticamente
Acariciarlo me da paz, serenidad, me ayuda a bajar los decibeles de la mente,

Me gustan los gatos, están en silencio la mayor parte del tiempo, se pasean por la casa con indiferencia y sin apuro, como si nada les importara y en realidad están atentos a todo, incluso cuando duermen.

Lo llamo y si quiere viene, si no se le da la gana no viene.

Es limpio no huele a nada feo, no huele a animal.

Mira, observa y aprende y luego hace lo que quiere.

Nos hemos puesto de acuerdo, nos hemos enseñado mutuamente y él tolera mis cosas y yo las suyas. Sabe qué es lo que no me gusta y yo sé qué le gusta y qué no.
No puede hacer  todo lo que se le antoje y lo va aprendiendo, sin retos ni palmadas, en parte porque eso con los gatos no resulta y en parte porque un gato mira a los ojos y nos entiende


Así nos mira a los ojos

Pensaba transcribir una poesía que Federico Garcia Lorca le hizo al gato en general pero ya me extendí mucho y dicha poesía es larga

Hasta luego

domingo, 21 de noviembre de 2010

Como tertulias de café




Hoy los he leído a todos
Visité a mis colegas blogueros y quiero arrastrarlos hasta aquí para contarles que estoy entre los brazos de una musa que no tiene nombre. No es la de la inspiración literaria es otra, es la de la admiración que me permite gozar del buen decir de un  poeta, la que me colma de placer, la del goce estético.
Encontré apenas un verso o quizás dos, que me procuraron ese placer estético y artístico y me dejan ver como  es el talento. El talento de quien con tan poco dice tanto.
Estoy hablando de Jaime Sabines, poeta mejicano y de un verso de su poema "No es que muera de amor". Tanto da si el poeta gusta o no gusta a alguien, de lo que hablo aquí es de un verso que dice:

                             y todo yo te sé
                             como yo mismo 

Aún así fuera de contexto tiene un significante poderoso y fuerte, sabemos que habla de un ser amado, es suficiente.
Cuando leo algo así, tan simple, tan sencillo y que dice tanto y tan sentido comprendo qué cosa es el talento y me resigno a admitir que no hay técnica que lo suplante lo cual no quiere decir que debamos bajar los brazos, sino todo lo contrario, arremeter contra las propias limitaciones, es posible que ese talento lo tengamos escondido y a fuerza de provocarlo se nos despierte.
Para comentario era largo, para post no sé si vale, lo que si vale es que cuando leo buenas cosas pienso en todos los que estamos en este mètier de la literatura, en aquellos blogs que me interesan porque me es muy grato leerlos y a mi, que tengo algunos años y unas cuantas horas de tertulias en mesas de café, me gustaría invitarlos a mi mesa a charlar sobre estas cosas, como no es posible lo hago de esta manera.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Cuando un hombre vuela por el aire


Cada vez que un hombre vuela por los aires nadie mira para arriba.

Está cada quien tan ensimismado o ausente o perdido y alienado que el mundo que lo rodea resulta tanto ajeno como invisible.

Ni siquiera van mirando para abajo, a sus pies, al lugar que pisan, al camino que discurren
.
Miran ¿miran? hacia adentro y habría que ver si ven algo.

¿Habrá un adentro en quienes muestran unos ojos vacíos, unas miradas sin luz?

Algunos no miran para arriba cuando un hombre vuela por los aires porque van interactuando con sus celulares, pulgares técnicos, activos e incansables oprimiendo teclas que conectan a un destino lejano. Lejano no por distancia, lejano porque media entre dos seres un aparato que tiene tanto o más interés para el usuario que el sujeto de aquel destino.

Cuando un hombre vuela por el aire emite un suave sonido casi melodioso y rítmico que no es escuchado, porque los otros, los que caminan, tienen los oídos tapados con auriculares y oyen solamente lo que han elegido oír. No llevan los oídos abiertos a cualquier otro ruido del universo y se pierden cientos de melodías.

Por todo esto y por otros motivos que no viene a cuento enumerar hay seres humanos que deciden despegar y salir volando por los aires.

lunes, 28 de junio de 2010

¿Hablar o callar?






Siempre creí que todo podía ser dicho si se sabía como decirlo
Ahora pienso que es preferible callar a herir a otros, sin embargo el silencio está, muchas veces, lleno de voces nacidas de la imaginación que desfiguran la realidad de los hechos. ¿Que habremos de hacer entonces? ¿Callar dejando abiertas las puertas de
lo supuesto o hablar y desnudar el alma aunque se muera de frio?

sábado, 31 de octubre de 2009

El tiempo vuela



¿Por que será que el tiempo se mueve más rápido que nosotros?
Es como si, a veces, la vida tuviera, no puedo decirlo de otra manera: vida propia e hiciera lo que se le da la gana sin permitirnos participación alguna.
El tiempo devora el camino de modo tal que los trayectos que alguna vez parecieron muy largos son ahora tan breves que durante un parpadeo perdemos cien paisajes, cien momentos, cien escenas.
En la juventud el tiempo, por su avance tan lento,nos parece muchas veces detenido y los días y hasta los años se suceden deslizándose sobre nosotros con exasperante languidez.
El futuro está desdibujado entre nubes de ilusiones y de distancia que creemos casi infinita. Ahora, cuando ya es el futuro, sabemos que ese tiempo que corría con parsimoniosa languidez en realidad nos ha venido empujando de atrás con la fuerza suficiente y necesaria para arrojarnos rápidamente en este ahora que alguna vez fue el mañana.
Y es en este ahora cuando mirando hacia atrás nos decimos "¿Por que no hice esto o lo otro?" "¿Por que no dije eso o aquello?"y mirando hacia adelante nos decimos "¿Tendré el tiempo de hacer esto o lo otro?""¿Tendré el tiempo de decir eso o aquello?"
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lunes, 12 de octubre de 2009

Sueños y ensueños

Si hay algo que nos pertenece enteramente, eso son los sueños y más aún los ensueños, esos, los de los ojos abiertos, los que se mueven con nosotros a lo largo de la rutina diaria, los que nos permiten lidiar con ella llevándonos suavemente por la vida.
Es gracias a los ensueños que el mundo real se desdibuja cuando vagamos por el en automática sucesión de hechos intrascendentes, tareas de esas que, según se dice, se hacen solas mientras el espíritu flota en otros mundos cargados de emociones y de encantos.
Si hemos abierto el cajón de los recuerdos y uno de ellos, uno hermoso, uno que el tiempo ha embellecido se deja caer en el ensueño entonces éste será mucho más lindo, mucho más completo, será perfecto. Porque sí que hay cosas perfectas, existe la perfección y está en los sueños

lunes, 10 de agosto de 2009

Mi computadora no me comprende



Mi computadora no me comprende. Su cerebro dispondrá de procesadores, micro no sé que y cosas que se llaman por ejemplo bioalgo como si de vida se tratara lo que anida dentro de su piel de metal y plástico, tendrá todo eso y más pero, no me comprende.
-
Le he explicado muchas veces que las personas pueden hablarse con los ojos, que las miradas dicen tanto entre dos que hablan el mismo idioma que no son necesarias las palabras. Que hay sentimientos, que hay emociones que son inefables.
-
Le he dicho que el lenguaje que hablan esas dos personas está plagado de silencios tan expresivos como la prosa más detallada o la poesía más sentida.
-
Le he sugerido que observara los gestos y los ademanes, la inclinación de las cabezas, el parpadeo, el tamborilear de los dedos sobre una mesa, el apoyar el mentón en un puño o frotarse los ojos, o morderse los labios, en fin...todos y cada uno de los gestos que son auténtico reflejo del pensamiento, de la emoción, del sentir...
-
Y no hay nada que hacer...no aprende, no entiende y sigue preguntándome si quiero enviarte un mail sin asunto y lo más inexplicable: me pregunta si quiero enviarte ese correo sin texto como si fuesen necesarias las palabras para que sepas lo que quiero decirte.

domingo, 12 de julio de 2009

Arrastrando los pasos por el día



Es posible que si pudiera mirar por la ventana y ver el cielo, algun árbol, la luz del día cuando me despierto mi humor sería otro.


Despertar a la oscuridad de una habitación de ventanas cerradas es como despertar a un día cuya perspectiva es la oscuridad y la sombra.


La oscuridad y las sombras son para la noche, para cuando las luces dibujan formas que despiertan la imaginación.


El día debe ser diáfano, claro, sin misterios, como son sin misterios los asuntos cotidianos. Enfrentarse a estos asuntos desde la penumbra es entorpecer su correcto desarrollo y adecuada conclusión.


¿ Será posible, entonces que si despierto a la luz mi espíritu la tome para si? o ¿seguiré arrastrando mis pasos por el día hasta que al llegar la noche mis pies recobren el vuelo que les robó la aurora?





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viernes, 10 de julio de 2009

Conversar

Detestables las personas que siempre callan, que no devuelven un saludo, que esconden la mirada para no responder pero, mucho más detestables aún las que no pueden permanecer calladas cuando no hay nada que decir.
Conversar es un entretenimiento extraordinario. Estar siempre callado es infrahumano. Hablar sin ton ni son es execrable.
Saber conversar es tanto un arte como una necesidad de las mentes cuya inteligencia se eleva un poco por encima de la media general.
El intercambio de opiniones genera nuevas ideas y va enriqueciendo el pensamiento de quien las escucha y de quien las dice. Y Aquí está la cuestión primordial de una conversación: escuchar y decir.
Tengo para mi que la mayoría de las personas no sabe escuchar, o no quiere hacerlo, no le interesa lo que el otro dice, espera ansiosamente que el otro termine su exposición para iniciar la suya, por mejor decir: para contar lo suyo, porque cree que conversar es relatar sus vivencias, los asuntos impersonales están muy lejos de su concepto de conversación.
Esas son las mismas personas que, lamentablemente, no saben permanecer en silencio.
Suponen que estar en presencia de otros seres humanos significa dirigirse a ellos con los medios de comunicación de que disponen y el primero que encuentran es la palabra, entonces hacen uso, mal uso y abuso de ella.
Si uno ha coincidido fatalmente en el mismo recinto en el que estas personas despliegan su verborragia, se hará acreedor a innumerables golpes de palabras que saldrán disparadas de las bocas de esta gente y que, totalmente desorientadas irán a dar contra los muebles, las paredes y le darán a uno en los oídos como cachetazos, constantes, rítmicamente disonantes y ante la imposibilidad de una inminente sordera o huir rápidamente en otro derrotero, estoicamente se debe soportar la acumulación de vocablos que se amontonan y luego caen dado la debilidad de su propio peso.

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sábado, 4 de julio de 2009

Caminar la noche



¿A vos te parece que estas son horas de volver a mi casa?
A mi sí, me encanta andar por la calle, respirar esa humedad, el roció de la noche y más cuando es una noche como esta sin frió, sin viento, con luna limpia y unas estrellas algo tímidas.
Y es que nunca me gusta volver a mi casa, en general no me gustan las casas, no me gusta nada que me encierre, que me contenga, que me limite, y mis propias casas me aburren al cabo de unos años, me gustaría mudarme más seguido.
Por eso me gusta cuando mi espíritu abandona mi cuerpo para colgarse travieso de las ramas de los árboles para balancearse con las hojas a jugar quien cae primero.
Me gusta el mundo y todo el universo, los pies en la tierra, el mismísimo suelo del planeta y como techo el cielo, que no es techo que es infinito, que está todo hecho de más allá.
Cuando chica viví en un montón de lugares, el colegio lo hice en seis escuelas diferentes, debe ser por eso que no me aquerencio en ningún lugar y que las personas "me duran poco" o mejor dicho yo duro poco junto a ellas.
¿Tus brazos decís? bueno, puede ser que te haya dicho que me gustaría estar en ellos eternamente, pero es un decir nada más, si me contienen o limitan demasiado es probable que quiera escapar de ellos también, aunque sea por un rato.
No me creas mucho cuando conjugo verbos como: estar, durar, perdurar, seguir, continuar, ni cuando nombro palabras como: eterno, conforme, estable, duradero etc. Cuando las digo, las digo porque las siento pero no son palabras aplicables a los hechos
No, no te estoy diciendo esto por nada en especial, solamente se me fue dando en la charla y lo dije, eso es todo.





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lunes, 15 de junio de 2009

Melancolía




De todos los sentimientos que viven en el alma es la melancolía la que puede ocuparla total y constantemente. Ella se instala, no sé si cómodamente pero si con amplitud.
A veces el amor parece desplazarla, pero apenas la oculta débilmente. Otras veces una especie de dicha, alegría momentánea de un instante fugaz intenta colgarle lucecitas de colores, brillitos efímeros, tintineos de cascabeles que se deshacen en el aire como polvo no más haber comenzado a sonar.
La melancolía tiene el poder y la fuerza de mantenerse incólume, impenetrable, indestructible. Está siempre presente, no oculta ni disfrazada ni apenas perceptible ni solapada, está y se muestra en su íntegra magnitud.
Acompaña con absoluta desfachatez y sin ninguna reticencia todos y cada uno de los sentimientos que le vienen a hacer compañía mientras dura este ejercicio del vivir.
Está por supuesto y se muestra en cada imagen de cada recuerdo y no falta jamás en la idea de futuros sucesos porque es cómplice esencial de la ansiedad y la esperanza.
La melancolía no es estrepitosa, sofisticada no llama la atención, no brota en lágrimas, no rompe en risas ni grita improperios a los cuatro vientos, es suave, silenciosa, se mueve lenta y constantemente envolviéndolo todo con un viscoso velo que no dificulta la visión, solo obliga a que se mire a través de él.
La melancolía esta presente en todas las expresiones en las que el alma se manifiesta en su totalidad. En la mirada de los enamorados subyace tras el brillo de los ojos para decir “te tengo, pero no me es suficiente, parece que sí pero no podemos ser uno solo, somos naturalmente dos”. En el abrazo de la madre y el hijo se duplica “ya no te tengo en mí, vive en el mundo”, “no lo deseo realmente pero me separo de ti”.
Es la melancolía la que nos hace vibrar el corazón, el cuerpo entero cuando oímos música, cuando observamos un cuadro, cuando nos conmovemos ante una poesía o una prosa escrita con la perfección del arte. Si no es así explíqueseme porque se experimenta en esos casos, al mismo tiempo que el goce artístico, una especie de congoja que nos oprime el pecho y nos invita al llanto emocionado. Es por ella, es una vez más y siempre ella la que en su abrazo posesivo y eterno nos acaricia desde lo profundo todas y cada una de las sensaciones que experimentamos.
Ella, tranquila, serena, sin impedimentos, por si sola permanece instalada en nuestro espíritu, sabe que no puede ser desalojada, ella sabe que sabemos que es el cuaderno donde la vida escribe día a día resignada su eterno fracaso, ese fracaso que trae desde la cuna y que es su propia muerte

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miércoles, 27 de mayo de 2009

Descansar



Me pregunto si alguna vez descansará esta alocada cabeza mía, incansable, llena de pensamientos que galopan desbocados los campos de la duda, la incertidumbre, la melancolía.
¿Tendrá tu pecho la reciedumbre indispensable para serenarla, para contenerla?

Necesito reposar esta frente dolorida de penas que han pasado y temerosa de las que vendrán.
¡Descansar, bien mío, reposar quiero de tantos avatares!

Abandonarme dulcemente y pedirte que pienses por mi, que por mi decidas, que tomes las riendas de esta pesada carga que es la vida para conducirnos adonde fuere, adonde quieras, adonde sepas que yo también quiero, sabiendo que allí donde me lleves hallaré la paz, el sosiego y hasta la felicidad que espera ser encontrada

domingo, 24 de mayo de 2009

De las pequeñas y las grandes cosas de la vida

Como todas las mañanas, al salir de la ducha Paula pasó camino al dormitorio por detrás de Hernán que se estaba afeitando.

-¿Alguna vez dejarás de sacudir la cabeza como un perrito? Mirá como me dejás el espejo-protestó Hernán
- Con pasarle un poco la toalla ya está ¿no?
Mientras con un mano se secaba a medias con la otra Paula iba recogiendo prendas que encontraba por ahí, en ese gesto mecánico a lo largo de la casa que tiene como meta el lavarropas.
-Hernán, ¿cuántas veces tengo que decirte que no patees las medias debajo de la cama?
-Perdoname preciosa, no me doy cuenta-y aprovechando la postura de buscadora de medias le dio una palmada en las nalgas-Voy a hacer café
- Por favor-saltó Paula-no pongas tanto café que ayer estaba fortísimo
-Mira que estas protestona hoy Eh?
El aroma del café y el pan tostado inundó la casa y en la cocina entibiada por el sol de la mañana desayunaron, él sentado a la mesa, ella al otro lado, pero no sentada, a Paula le gustaba permanecer de pie frente al ventanal mirando hacia fuera, los verdes, un pedacito de cielo y algún que otro pajarito que bajaba a picotear la tierra, y ahora se daba vuelta para mirar a Hernán porque sabía que el la miraba también. Y solamente fue eso una mirada apenas demorada y una sonrisa que flotó entre ambos y que quería decir: “sé en que estás pensando” “Sé que estás recordando la noche que vivimos, porque no fue una noche como otras”.
Había sido una noche especial, como se dan pocas. Una noche de entregas absolutas donde las manos acarician más allá de la piel, y los labios besan dentro del corazón.
Fueron momentos de un amor casi divino. No, casi divino no, fue amor divino, ese en el que los cuerpos entregan y toman incansablemente desde el pensamiento hasta los dedos de los pies, desde los vientres ardientes hasta la idea del amor eterno, desde las manos entrelazadas hasta la confirmación de dicha. De la sensación al sentimiento y de la percepción a la emoción, nada olvidó esa noche regalarles, comprensión, esperas, renuncias, entregas, posesión... sin dudas, sin miedos, sin reticencias. Esa noche habían llorado los dos, las lágrimas brotaron junto con el éxtasis desde lo más profundo porque de alguna manera debían liberar un poco de ese amor para no ahogarse.
Después de esa mirada y esas palabras calladas, no se dijeron nada y cada uno fue a ocuparse de lo suyo, estaba todo dicho.


La vida no es ni se hace de pequeñas cosas, de ínfimos momentos, de instantes circunstanciales, de actos intrascendentes.
Como la vida de Paula y Hernán, la vida de todos, de cada uno, de cualquiera tiene como basamento o razón de ser solo las grandes cosas, sobre ellas se yergue toda existencia humana.
Así como la humanidad no se ha movido sobre desdibujados rieles de mínimos hechos, tampoco cada individuo viene llegando impulsado por leve brisa de primavera, lo que lo trae y lo sostiene son las grandes empresas que acometió en su vida, la persecución del amor imposible, la consagración del amor alcanzado, el dolor de las pérdidas de los seres queridos y el esfuerzo sobrehumano de volver a levantarse tras cada caída, el rebelarse ante la injusticia con una acción heroica aunque quijotesca y todo aquello que aun sigue sintiendo con toda la intensidad que marca a fuego el alma, dejando cicatrices, dolorosas unas, gratificantes otras.

Así que ¡Dejémonos de embromar diciendo que la vida está hecha de pequeñas cosas! Y del mismo modo ¡Dejémonos de embromar diciendo que todo se debe hacer con mucho amor!


Cómo puedo poner amor al lavar un calzoncillo del hombre que amo, el amor lo pondré, en todo caso, al quitárselo.
No nos creamos la publicidad engañosa que nos quieren vender de todo a toda costa, incluso una manera de ver la vida. La importancia de la vida no puede estar en una galletita, como no puede guardarse el amor en un frasco de desodorante
Los programas femeninos de televisión dicen que debes poner amor en todo lo que haces, que todo debe estar embadurnado de cariño para que quede bien hecho, que si pones en ello alegría y felicidad el resultado está garantizado. ¡Por dios ¡ ¡ ¿qué despropósito es ese?! ¿Cómo puedo yo poner amor en un guiso de lentejas? ¿Que dejo entonces para las grandes empresas de la vida, para los momentos importantes, para la entrega incondicional de mi hacia el prójimo, sea este prójimo uno o miles?

domingo, 17 de mayo de 2009

Hecha de niebla




Cada vez que él llegaba a esa esquina donde la había visto doblar la perdía.

Buscaba entonces, miraba hacia todos lados para hallar esa figura vestida de blanco.

La calle vacía, los árboles de las aceras testigos susurrantes de su búsqueda siseaban "acá no está" "por aquí no pasó" " busca en otro lado".

Sin resignación y con cansancio se sentaba en el cordón de la vereda sosteniendo la cabeza con ambas manos, en ese gesto angustioso que trata de encerrar las imágenes de la mente para que no se disipen.

De pronto, como hecha de brisa y tenue luz del sol, otra vez aparecía ella y él la seguía hasta la próxima esquina y nuevamente la ausencia, la búsqueda, la desazón y el desconsuelo.

Un día con aroma de primavera, una tarde exactamente, la alcanzó, ella le habló y él pudo oírla:


"Quisiera ser tuya pero, estoy hecha de niebla, de brisa, de luz del sol entre las hojas, de suspiros y de ideas que acunó tu mente "


El se quedó un momento mirándola y después bajó los ojos, se sentó en el cordón de la vereda y esa vez, murió.

domingo, 10 de mayo de 2009

Esto de Facebook

Esto de Facebook no me va
Me invitó María y fui siguiendo sus pasos porque sé que compartimos algunos sentimientos y emociones dibujados en decires que nos complace mutuamente leer. Pero, me hallé de pronto en vuelta en una vorágine de personas, cosas y palabras que no condicen con mis maneras solitarias e intimistas .

Entonces, me pregunto una vez más, como lo hice en mi post sobre la soledad y el silencio ¿ qué nos está sucediendo ? ¿ por qué los seres humanos tenemos, ahora más que antes, esta enorme necesidad de comunicación, de encuentro y reencuentro, de escapar al anonimato aún a riesgo de perder nuestra individualidad ?

Se manipula en Facebook una palabra : amistad, amigos, y si ya es difícil procurar que las palabras signifiquen las cosas a que refieren cuando se las usa bien, utilizadas de forma incorrecta pierden su verdadera dimensión, y la dimensión de la palabra amigo es demasiado grande para que su definición se mueva cómoda en una página de la red.

Lejos de mi la intención de emitir juicio sobre la participación en Facebook, de hecho mis hijos y otros familiares transitan por allí; por otra parte ¿ quién soy yo para que mis consideraciones tengan importancia? Esta es sólo la exposición de un pensamiento que, como tantos otros se inmiscuyen en mi mente sin pedirle demasiado permiso al razonamiento y la lógica

viernes, 8 de mayo de 2009

No me pidan mesura


No me pidan mesura, candor ni serenidad, sepan que yo estoy hecha toda de intensidades.

Si me enojo los fuegos del infierno se apoderan de mi y escupo tempestades.

Cuando el dolor me toma y me disuelve en partes, las recojo, las recupero y las convierto en un pilar de acero.

Si una amenaza asoma por mi casa soy leona de mil cabezas y mil garras.

Pero si me enamoro... Ay si me enamoro, soy débil paloma trémula entre las manos de aquel que me cobije. Las tempestades tornan en suspiros y aquel pilar de acero en frágil cristal que ante el menor vibrar de una voz cruel estalla.

martes, 5 de mayo de 2009

Me gusta que llueva

Está nublado, no me gusta.
Me gusta que llueva.
Necesito de tanto en tanto la lluvia, su música, el tintineo de las gotas en los vidrios, en los techos, el olor dulzón de la tierra mojada, el espejo del cielo en las veredas.
Me gusta la lluvia, respiro la humedad y exhalo pensamientos mojados de ensueños.
Me acuerdo de esas lluvias cuyas gotas traían tu perfume y tu forma y también de las otras tan llenas de tu ausencia.
Me gusta la lluvia porque cuando llueve el corazón que llora no es el mio, son muchos otros que están lejos y yo sólo los miro.
Cuando llueve me quedo mirando y en silencio veo caer las gotas, cristales de blandura que se deslizan en mi piel y sé que cada una de esas gotas es exclusivamente mía, fue creada para mi, fue destinada a mi brazo, a mi frente o a mi boca.
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