Calles de barrio solitarias, abandonadas.
Los vecinos tras los muros
Los vecinos tras los muros
Hoy ha sido día de extrañar.
Como empezó el calor vine a extrañar, desde esta mañana, aquellos días
de la infancia en que el calor no hacía mella ni en mi cuerpo ni en mi humor.
A causa de este calor me dio en extrañar aquellos finales de otoños e
inicios de los inviernos cuando veíamos una fina (no tan fina algunas veces ) capa de escarcha cubriendo el césped que había en algunas veredas y en los
jardines de las casas mientras íbamos esas mañanas a la escuela.
La escarcha ya no existe, al menos en las ciudades, ¨calentamiento global, smog tibio ¨vaya uno a saber
La escarcha ya no existe, al menos en las ciudades, ¨calentamiento global, smog tibio ¨vaya uno a saber
Y extrañando va que llego a la escuela.
Cuando era niña, esa escuela quedaba a pocas cuadras de casa, no como ahora que un niño que vive en Nosedonde en el sur viaja cuarenta y cinco minutos para ir a recibir su educación en Vayaunoasaberdonde en el oeste y viceversa o parecido.
Cuando era niña, esa escuela quedaba a pocas cuadras de casa, no como ahora que un niño que vive en Nosedonde en el sur viaja cuarenta y cinco minutos para ir a recibir su educación en Vayaunoasaberdonde en el oeste y viceversa o parecido.
También íbamos a la escuela solos, o con algún amigo; de la mano el
hermanito mas chico si lo teníamos, no íbamos en autos o transportes escolares.
Y extraña que te extraña me puse a recordar cuando las personas,
siendo desconocidas, se hablaban, se saludaban, se sonreían en los lugares
públicos, cuando no creíamos que el semejante que circulaba por la calle en
sentido contrario, podría ser un asaltante.
Vengo a extrañar entonces y mucho la relación directa con mi prójimo.
En este sentido, extraño, por ejemplo, no levantar en la ruta a alguien que “me
hace dedo” y extraño, en consecuencia, las conversaciones que se entablaban con
esa persona mientras viajábamos.
Extraño también, las calles de los barrios con los vecinos sentados a
la entrada de sus casas y los chicos jugando a la pelota, la escondida o lo que
fuere. Extraño las personas cuando vivíamos hacia afuera y no encerradas tras
los muros esperando al “delivery”
Extraño más que nada a las personas, eso es lo que extraño, si señor,
a las personas cuando parecíamos mas humanas de lo que ahora parecemos.














