domingo, 3 de abril de 2011

El otoño de la vida



Sé que el  otoño ha sido desde niña mi estación preferida y ahora me doy cuenta que es en el otoño de mi existencia cuando más disfruto de la vida, cuanto más he aprendido a disfrutar,
Además de sentirme lejos, muy lejos de las tonterías que me preocupaban en la juventud, tonterias en las que no voy a entrar en detalle, además de ello, decía, me  descubro encontrando placer en una serie de cosas a las que no le había dado  importancia y que ahora considero que son las que realmente importan para vivir.
Las obligaciones y responsabilidades de los años de juventud nos enturbian la mirada y no nos permiten ver el verdadero placer de la vida. Ha de ser así, si no fuera de esa manera la humanidad no avanzaría se dejaría acunar por una especie de molicie placentera e improductiva, la misma de la que disfrutamos quienes ya cumplimos con nuestra cuota de actividad productiva a la especie humana.

Te invito bloguero amigo que has pasado, por decir una edad, los sesenta a sentarte en ese banco conmigo para mirar como caen las hojas ¿cuántas veces tuviste tiempo de ver como caían las hojas? ¿cuántas veces caminaste adrede sobre ellas para escuchar el chasquido que producían tus pasos? ¿cuántas veces te detuviste a sentir la brisa fresca acariciando tus mejillas?
¿Has pensado alguna vez, en este tiempo tuyo, que hay un nuevo comienzo para todo, aun para el amor? ¿Que aunque el tiempo que queda y que es corto porque tenemos  consciencia de el,   puede ser vivido en plenitud?
Me encuentro con frecuencia personas abatidas y faltas de energía para vivir y me apena, trato de explicarles como se puede sacar provecho de esta edad nuestra de mil maneras.
La vida no es un lecho de rosas y yo lo sé mejor que nadie, esa vida, esa puta cara que es la vida, porque vende el poco placer que da a muy alto precio, me pegó fuerte un par de veces y a hora hallo, después de la satisfacción que da el deber cumplido en goce de vivirla a mi antojo.
Me gustaría poder llegar con este post a las personas que puedan necesitar una palabra amiga, que a lo mejor no se han pueso a pensar en esto y sufren la pérdida de la juventud sin haber podido encontrar las bondades de haber vivido una buena cantidad de años.

9 comentarios:

Basta Fuerte dijo...

Muy bueno el blog, te dejo el mio

http://basta-fuerte-radio.blogspot.com/

Nos leemos, saludos.

MariluzGH dijo...

Unas palabras muy cálidas que, ciertamente, nos animan cuando llegamos a traspasar la barrera de los cincuenta.
Siempre he vivido el tiempo presente, a todas mis edades... el pasado, aunque es grato a veces, es mejor dejarlo allá y el futuro es algo tan lejano, puede cambiar tanto con las oscilaciones de los segundos que programarlo sólo ayuda a que la decepción sea mayor...

Me gustó y gratificó leerlo. Gracias amiga Nora...

dos abrazos

Miguel dijo...

Por cada hoja que cae de tus árboles otoñales, aquí nace una flor primaveral,esperando una mirada, olvidando un problema.
Un beso

Syd dijo...

Pues yo no tengo sesenta, pero suelo hacer eso seguido, sentarme o parar mis pasos y sentir el viento pegar en mi cara, pero el otoño si tiene algo bastante especial.

El invierno me encanta, la primavera me es indiferente y el verano me agota en calor, asi que el otoño es una estacion en la que puedo hacer un balance justo antes de entrar al cierre del año (de este lado del emisferio) y esas hojas en el suelo ayudan a pensar.

Buenas reflexiones Nora, me alegra que retomes tu blog :)

Nora dijo...

Del pasado Mariluz nos quedan los buenos recuerdos, los que, afortunadamente, el tiempo siempre mejora y el futuro solo debería ser una meta deseada a esperar sin desesperar



Debe de ser Miguelel equilibrio del universo. Como metáfora es bueno tu comentario

No dejes de hacerlo nunca Syd la gente vive hoy en dia a mil, como ellos dicen y no se dan cuenta que se les va la vida como arena entre los dedos.
A mi también me gusta el invierno y me siento bien no así en el verano, pero cuando hace demasiado frio lo lindo es quedarse abrazados en un sofá bajo una manta o bien sin nadie a quien abrazar más que un libro o una película

deMónicamente dijo...

qué inyección de energía, tu post!!

me encantó!...y coincido en que no importan los años vividos, ni cómo fueron ellos.y aunque, a veces nos cueste sentarnos y disfrutar del paisaje, siempre llegamos a esta maravillosa conclusión:

VALE LA PENA ESTAR VIV@S!!!!!

buena semana, reina!
kisses

monik dijo...

Bueno, me queda mucho para llegar a esa edad pero estoy de acuerdo en todo lo que dices. Con mi madre estoy viviendo lo de la falta de energía para vivir. Desde que falleció mi padre no hace más que ir del trabajo a casa y de casa al trabajo. Cuando le digo que salga, que viaje, que se divierta... me dice que ya hizo todo lo que tenía que hacer. Le voy a enseñar esta entrada tuya a ver si le sirve por lo menos para recapacitar.
Un besito Nora y gracias por estos posts!

Nora dijo...

Monik me sentiría muy bien si de algo le sirviera a tu mamá, pero es dificil remontar la vida despues de una pérdida importante. no quiero dar cátedra de esto ¿quien soy yo para hacerlo? y cada uno siente como siente pero te diría: no la atosigues ni la censures, hacela reir, que aprenda a reir con las zonceras, las mal llamadas zonceras y de a poco saldrá adelante. No es facil si amó mucho a tu padre y eran compañeros debe de sentir como que no tiene a nadie que atender y una se acostumbra a atender a los suyos y hasta siente placer en ello.
Un beso


Gracias Mónica
Energía más bien espiritual de la otra un poco menos ja ja
Besos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Un placer, haber pasado por tu casa.


Saludos y un abrazo.

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