sábado, 26 de diciembre de 2009

El mate



A veces nos sucede a los argentinos y uruguayos convidar un mate a un extranjero y sentirnos desilusionados cuando pone cara fea porque lo encuentran raro, amargo, muy dulce...lo que fuere. Lo que realmente nos choca, nos desilusiona, nos frustra es algo que no salta a primera vista y es lo que el mate significa para nosotros.
En cierta oportunidad, estando en Cuba (hola Viv) paraba en la casa de un señor de cierta edad que se había hecho adicto al mate, lo cebaba muy mal pero me alcanzaba uno o dos y una vez me dijo "he comprendido lo que el mate significa, es un motivo de reunión, de compañía ..."y siguió explicándome eso que yo nunca había analizado y que ahora veo claramente.
Yo no tengo por hábito cebar ni tomar mate pero no puedo rehusar JAMÁS cuando alguien me ofrece uno.
Lo que aquí sigue es algo que bien escrito explica lo que el mate y el cebado de mate significa.

Lalo Mir es un conductor radial, inteligente,culto, perceptivo, receptivo y sensible como pocos lo son en este o en cualquier otro medio.

Decidí postear esto porque presiento que a mis amigos blogueros les resultará interesante

" ..Un mate y un amor.."

de Lalo Mir en el programa 'Lalo Bla Bla' Radio Mitre (ARGENTINA)

    El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca.
    Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed.
    Es más bien una costumbre, como rascarse.
    El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
    Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es 'hola' y la segunda: '¿unos mates?'.
    Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
    Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian.
    Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
    Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar.
    En verano y en invierno.
    Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
    Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo.
    Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
    Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: '¿Dulce o amargo?'. El otro responde:
    'Como tomes vos'.
    Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da.
    La yerba no se le niega a nadie.
    Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular.
    Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
    Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos.
    No es casualidad. No es porque sí.
    El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma.
    El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores...
    Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. Es querible la compañia.
    Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!'.
    Es el compañerismo hecho momento.
    Es la sensibilidad al agua hirviendo.
    Es el cariño para preguntar, estúpidamente, '¿está caliente, no?'.
    Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
    Es la generosidad de dar hasta el final.
    Es la hospitalidad de la invitación.
    Es la justicia de uno por uno.
    Es la obligación de decir 'gracias', al menos una vez al día.
    Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.


7 comentarios:

Old_Fashioned_Lover_Boy dijo...

Siempre he encontrado fascinante eso del mate, una costumbre particular no por el hecho en si sino por k es parte de una necesidad alejada de las condiciones climaticas o el lugar. Soy realmente ajeno al mate aunk asiduo a bebidas calientes, tengo recipientes materos de San martin y de Bariloche, solo recuerdos descolocados fuera de su medio, tristes por no conocer la yerba supongo.

Espero te encuenrtres junto a un mate y junto a los tuyos, que al final de cuentas es lo que realmente vale.

PD: me gusto eso de ser hombre por la necesidad de encontrarse solo frente a los pensamientos.

Un beso. Nuevamente Felices Fiestas

Sauce Llorón dijo...

No conocía esta costumbre e incluso realmente no sé de que está compuesto.Lo que sí, parece ser un gran acontecimiento social y cotidiano,una excusa para socializar,un rencuentro...
Te invito a un Mate (cuando sepa como se hace)
Feliz año (sin números)
Un beso

Nora dijo...

O_F_Lover_boy
Gracias por tus deseos
Sí, está buena esa idea. Es muy común el mate en soledad, también tiene un significado como lo tiene en compañía. Hay hasta pinturas del hombre solo en una precaria cocina o en la puerta de su casa mate en mano y pava de agua caliente en el suelo a su lado.
Un beso

Nora dijo...

Un feliz año para vos también Miguel
No debe haber ningún argentino en donde vivís, de lo contarrio conocerías la costumbre del mate porque vamos desparramandolo por todos lados como el dulce de leche.
Para que aprendas a hacer mate y puedas convidarme voy a postear algo al respecto. Como en todas las cosas te imaginarás que "cada maestrito con su librito"
Sólo a título informativo no me des un mate tirando a frio porque significa desprecio
Un abrazo

monik dijo...

Ya tengo una excusa perfecta para hablar con ese argentino tan mono que viene a comprar a menudo donde trabajo! Si alguna vez pruebo el mate despues de leer esto juro que no pondré cara fea, si hasta me emocione de imaginaros tan unidos, tan generosos... Que lindo!
Un abrazo fuerte!

Nora dijo...

Ahí está Monik te he dado, sin querer, una buena idea, te hacñes la que no sabe nada, que sólo escuchó la palabra "mate" y una cosa trae la otra...
La mayoría de nosotros toma el mate sin azúcar pero yo soy de la idea de que para que alguien lo tome por primera vez debe ser dulce, no mucho, algo, la yerba es de un sabor fuerte
Suerte con el argentino
Un beso

impersonem dijo...

Me gusta la sabiduría que encierra la explicación de esta costumbre y que aquí nos has trasladado. Me interesa mucho esto del mate.

Besos.

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