martes, 21 de abril de 2009

Ay de mi

¿ Por qué se viene esta tristeza vagabunda a instalarse de pronto prepotente en mi corazón si anduve hasta ahora entre nubes de tibieza y liviana de amarguras?
Parece que acechara en algún lugar oscuro de la casa esperando el momento propicio para echárseme encima.
¿ Es, acaso, tan delgada la cuerda que separa la casi dicha de la melancolía ?

3 comentarios:

Inés (y yo).. dijo...

A veces casi diría que son inherentes, Nora....

Que precioso blog el tuyo, gracias por haberte traído aquí..

Un besito

A. G. dijo...

Todos tenemos tristezas merodeando nuestros sentimientos, debemos fortalecer esa cuerda de la manera que nos manejamos mejor, en tu caso con la poesía y reforzarla con una dosis de fe.

Sauce Llorón dijo...

Te dejo una frase que me gustó sobre la tristeza. "Nada fortifica tanto las almas como el silencio; que es como una oración íntima en que ofrecemos a Dios nuestras tristezas" Jacinto Benavente.
Cada vez me gusta más tu blog Nora,aunque me gustaría que no estuvieras tan triste.
Un abrazo alegre de Sauce.

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